4 de octubre de 2007


El Juez Carlos Cerda, procesó a toda la familia directa del otrora y extinto Dictador Augusto Pinochet, por el caso Riggs. Se ordenó la detención, además, de colaboradores de la familia, entre los que se encuentran militares en retiro y en servicio activo.

Lucía Hiriart (viuda de Pinochet), sus hijos: Augusto, Lucía, Marco Antonio, Jacqueline y Verónica y cercanos al criminal fallecido como: Oscar Aitken (ex albacea), Mónica Ananías (ex secretaria personal), los Generales (r) Jorge Ballerino y Guillermo Garín, todos se encuentran detenidos por malversación de fondos públicos. Llama la atención, además, que en la nómina de detenidos aparezca el nombre de Juan Ricardo Mac-Lean Vergara: Coronel del Ejército en servicio activo
La acción judicial, encabezada por el juez Cerda, se sustenta “En que existen presunciones fundadas” para decretar las detenciones de las 23 personas en cuestión. A pesar de su inhabilidad -por más de un año- del caso, el Juez planteó que se ha trabajado con intensidad y responsabilidad.
El enriquecimiento ilícito, es lo central del proceso judicial que quedó a la palestra el año 2004 con el descubrimiento de cuentas secretas de Pinochet en el Banco Riggs de EE.UU. La fortuna, del entonces octogenario Dictador, bordeaba los 26 millones de dólares, los que hasta ahora no se han podido justificar.
A pesar del que el 3 de enero de 2007, y luego de la muerte del Tirano, los cargos fueron anulados por la Corte de Apelaciones, la causa continúo abierta y el Juez tomó la decisión de apresar a la familia Pinochet en pleno.
La situación procesal de los Pinochet genera “satisfacción”, tal como lo señaló Guillermo Tellier: Presidente del Partido Comunista de Chile. “Ha quedado de manifiesto el sentido profundo de la Dictadura Militar, cual fue no sólo violar los derechos Humanos, sino también generar una fortuna familiar a costa de todos los chilenos”.

Aniversario del Triunfo del NO


Hoy se cumplen 19 años del Triunfo del No, donde Chile dijo:

No mas Detenidos Desaparecidos
No mas Torturas
No mas Exilio
No mas Persecución y Represión Política
No mas Centros de Torturas...
No mas Dictadura...



"Para que nunca más en Chile los secretos calabozos,
vuelvan a morder la humanidad de mi pueblo,
para que nunca más en Chile
el hambre vuelva a estar en la boca de mi humilde pueblo
Para que nunca más en Chile
la sangre hermana sea derramada,
y no se deje florecer la libertad."


3 de octubre de 2007


" Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía o creía saber, que una estrella no podría ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dió unos pasos hacia adelante Y SE LANZO AL VACIO, A SU ENCUENTRO. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. NO HABÍA SABIDO AMAR. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella "

2 de octubre de 2007

26 de septiembre de 2007


El Libro


El lugar era oscuro y polvoriento, un rincón perdido
en un laberinto de viejas callejuelas junto a los muelles,
que olían a cosas extrañas traídas de ultramar,
entre curiosos jirones de niebla que el viento del oeste dispersaba.
Unos cristales romboidales, velados por el humo y la escarcha,
dejaban apenas ver los montones de libros, como árboles retorcidos
pudriéndose del suelo al techo... ventisqueros
de un saber antiguo que se desmoronaba a precio de saldo.

Entré, hechizado, y de un montón cubierto de telarañas
cogí el volumen más a mano y lo hojeé al azar,
temblando al leer raras palabras que parecían guardar
algún secreto, monstruoso para quien lo descubriera.
Después, buscando algún viejo vendedor taimado,
sólo encontré el eco de una risa.

H. P. Lovecraft